Lucas 1:5-25
DIOS HABLA DE NUEVO
“Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan”. Lucas 1:13
Aquel día Zacarías estaba “de suerte”. Dios había escogido ese momento exacto para que el sorteo sagrado le fuera favorable. Así que, con gran reverencia, Zacarías entró al santuario para cumplir su servicio. Pero llevaba consigo algo más que incienso: una oración no contestada. Quizás esa petición —tener un hijo— ya ni la hacía. Tal vez había aceptado en silencio que no sería padre. Y sin embargo, había seguido siendo fiel. Sin amargura. Sin reproche.
Entonces, en ese momento sagrado, lo inesperado ocurre: un ángel se le aparece con un mensaje del cielo. ¡Dios ha hablado después de más de cuatrocientos años de silencio profético! Y el mensaje es claro: “Tu oración ha sido oída”.
Uno pensaría que Zacarías gritaría de gozo, caería de rodillas en gratitud. Pero en vez de celebrar, pregunta: “¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada” (Lucas 1:18). Los engranajes del plan de redención se han puesto en marcha… y no parecen comenzar con mucha fe. Pero ni la incredulidad humana puede frustrar los planes de Dios. Él cumplirá su palabra. Aun cuando sus siervos tiemblan y dudan.
Zacarías salió mudo. No podía contarle con palabras a Elisabet lo que había vivido. Pero lo que Dios empezó en silencio, pronto resonaría en las colinas de Judea con el llanto de un niño que prepararía el camino del Señor.
Señor, ayúdame a confiar en tus planes para mí y dame la fe para esperar en ti, aun si no entiendo la forma en la que estás obrando. En Jesús, amén.