Rut 3:10-12
LA VERDADERA MUJER VIRTUOSA
“Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa”. Rut 3:11
Seguramente ha escuchado el poema de la mujer virtuosa en Proverbios 31. Es uno de los pasajes más conocidos y apreciados de la Biblia. Pero también uno de los que más preguntas despierta: ¿existe realmente una mujer así? Algunos hasta bromean comparándolo con “el hombre perfecto”, concluyendo que ninguno de los dos existe.
Sin embargo, en toda la Biblia, hay solo una persona a quien se le da explícitamente ese título: Rut. Sí, la extranjera. La moabita. Booz la llama “mujer virtuosa”, y tiene razones para hacerlo. Él no es un joven impulsivo, sino un hombre maduro que reconoce en Rut algo más que belleza o juventud. Ve en ella un carácter firme, una fe sincera, un corazón leal. Rut había dejado todo por amor y fidelidad, y eso no pasó desapercibido. Su virtud no consistía en perfección, sino en su integridad, en su disposición para hacer lo correcto aun cuando nadie la estaba viendo. Booz lo notó. Todo el pueblo lo notó. Y Dios también.
Esa es la clase de virtud que sigue brillando hoy. Quizá usted no se considere una “persona virtuosa”. Pero la historia de Rut nos recuerda que la verdadera virtud no nace de la perfección, sino de un corazón que confía y obedece a Dios. Y cuando alguien vive así, como Rut, su fe se vuelve visible… y Dios escribe nuevas historias de esperanza alrededor suyo.
Gracias Señor Jesús por iluminar mi vida con tu esperanza. Te pido que renueves mi confianza en tus promesas cada día y me llenes de tu paz. Amén.