01 de febrero del 2026
Jueces 21:16-25
DÍAS SIN REY… PERO NO SIN DIOS
"En aquella época aún no había rey en Israel, y cada cual hacía lo que le daba la gana".
Jueces 21:25 (DHH) ¡Qué manera tan sombría de concluir un libro! No termina con un príncipe y una doncella que “vivieron felices para siempre”, sino con un suspiro por un rey que traiga orden al caos en que vivía el pueblo de Dios. ¿No le parece irónico, además, que el libro lleve el nombre de Jueces? Una palabra que normalmente evoca justicia, orden y paz… pero que, en este contexto bíblico, describe una época de desintegración moral, desorden social y alejamiento de Dios. Tiempos como ésos ahogan fácilmente los intentos de mantener una vida de comunión con el Señor. Sin un liderazgo firme, una comunidad que nos anime y un ambiente piadoso, es muy fácil sucumbir a la presión, al desaliento y a la confusión. Y una condición así no promete un futuro brillante. ¿Le suena familiar? ¿Cómo describiría los tiempos en que vivimos hoy? Los creyentes del nuevo pacto no podemos darnos por vencidos. De ninguna manera. Porque nosotros sí tenemos un Rey, y Él ya ha marcado el camino que debemos seguir. Cuenta con usted para dar testimonio de su nombre incluso en medio de las circunstancias más difíciles. Con la ayuda de su Espíritu, nada puede ahogar la fe ni la Palabra que Él nos ha dejado. Él puede usar su vida para demostrar que el mal no tiene la última palabra. Así que la pregunta final es: ¿puede Dios cambiar esta narrativa? ¿Cómo quiere usted que se lea el final de su historia?
Señor y Dios mío, fortalece mi fe en medio del caos y la confusión de este mundo. Que mi vida cuente la historia de tu fidelidad, Amén.