15 de febrero del 2026
Rut 2:13-16
PEQUEÑOS ACTOS, GRANDES BENDICIONES
“Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis…” Rut 2:15
El mundo necesita con urgencia la bondad y el amor de Dios. Y tú, con tus palabras y acciones, puedes reflejarlos. Nunca subestimes el poder de un pequeño gesto: una sonrisa, una palabra de ánimo, una ayuda silenciosa en el momento justo. Dios usa esas pequeñas cosas —aparentemente insignificantes— para bendecir y levantar a otros. Eso es exactamente lo que vemos en Booz. Conmovido por la situación de Rut, instruyó a sus trabajadores a dejar caer algunas espigas para ella, y además, a no avergonzarla. Un detalle sencillo, pero lleno de gracia. A través de este gesto, la providencia divina se hizo visible en lo cotidiano. Dios usó la generosidad de Booz para sostener a Rut y a Noemí de una manera práctica y amorosa. Así también obra Dios hoy. No siempre mediante grandes milagros, sino a través de las manos, las palabras y los actos de personas dispuestas. Muchas veces no imaginamos el alcance que puede tener una muestra de bondad. Un acto de compasión puede abrir la puerta a la esperanza, o recordarle a alguien que no está solo. La historia de Rut nos invita a no pasar por alto las oportunidades diarias para hacer el bien. Deja que Dios te use, incluso en lo pequeño. Cuando actúas con amor y compasión, estás participando en su obra redentora y siendo un canal de su gracia para quienes te rodean.
Padre, hazme sensible a las necesidades de quienes me rodean. Usa mi vida para reflejar tu bondad a los necesitados y desamparados. Que cada gesto refleje tu amor y gracia. Amén.