11 de febrero del 2026
Rut 2:4-7
ENCUENTRO CON LA GRACIA
“Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?”. Rut 2:5
Cuando Booz vio a Rut trabajando en su campo, hizo una pregunta sencilla, pero reveladora: “¿De quién es esta joven?”. Ese momento marcó el inicio de una historia que cambiaría para siempre la vida de Rut. Booz no la vio como una simple extranjera necesitada, sino como una mujer digna de atención, respeto y cuidado. En su mirada se reflejó la gracia misma de Dios. Así es también el Señor con nosotros. Dios ve nuestra condición, nuestras luchas y necesidades. Él no pasa de largo. Nos mira con ternura y conoce cada detalle de nuestra historia. Su gracia se extiende no por lo que somos ni por lo que hacemos, sino por quién es Él: un Dios lleno de amor, misericordia y fidelidad. A veces, su gracia nos alcanza de formas que no esperábamos. Llega a través de personas, palabras o situaciones que parecen simples coincidencias, pero que en realidad son gestos del cuidado divino. Así como Booz fue un instrumento de gracia para Rut, Dios sigue usando a otros para manifestar su favor en nuestra vida. Por eso, aprendamos a reconocer su gracia cada día: en las personas que nos ayudan, en las puertas que se abren, en los pequeños detalles que nos recuerdan su bondad. Y que, al recibir esa gracia, también estemos dispuestos a compartirla. Porque cuando extendemos compasión, cuando cuidamos y bendecimos a otros, estamos reflejando el corazón de Dios.
Gracias Dios, por poner tu mirada de gracia sobre mí. Te pido que bendigas a quienes están siendo usados por ti para llevar esperanza a otros. En Jesucristo, tu Hijo, Amén.