07 de enero del 2026
Eclesiastés 4:1-12
¿ESTÁS SOLO?
“Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano…” Eclesiastés 4:8
La soledad es una realidad cada vez más común. Muchas personas la viven por distintas razones: un divorcio, la distancia familiar, la falta de amistades cercanas, un cambio de trabajo. Esa sensación puede vaciar nuestra alegría y hacernos preguntar, como el autor de Eclesiastés, cuál es el verdadero sentido de la vida. Intentamos llenar ese vacío con cosas buenas —éxito, placer, dinero, reconocimiento—, pero todas tienen un límite. Nos ofrecen momentos de satisfacción, pero no un propósito duradero. ¿Sabías que no fue siempre así? Dios creó al ser humano para vivir en compañía. Cuando vio a Adán solo, dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18), y le dio a Eva. La vida fue pensada para disfrutarse en comunión: con Dios y con los demás. Pero el pecado cambió las cosas. Introdujo la envidia, la competencia y el egoísmo. Lo que antes era cooperación se volvió lucha; lo que era cercanía se volvió distancia. Aun así, Dios no nos ha dejado solos. Él conoce la soledad del corazón humano. Nos ofrece su presencia constante, su amistad fiel y su compañía en medio de todo. En Jesús encontramos el amigo que nunca falla, el que camina a nuestro lado incluso cuando nadie más lo hace. ¿Te sientes solo hoy? Busca la compañía del Salvador. Él siempre está cerca, especialmente en los momentos en que más lo necesitas.
Padre, ayúdanos a buscar tu presencia en nuestros momentos de soledad. Y recuérdanos que nunca estaremos solos. En Jesús, Amén.
Los brotes de los árboles crecen a su alrededor. La carne viva del árbol es la que se encuentra justo debajo de su corteza. Esa capa transporta los nutrientes de raíz a rama y permite que el árbol crezca cada vez más. A diferencia de lo que pensamos con frecuencia, el centro del árbol no es más que madera muerta. Su función es mantener el árbol fuerte y erguido, pero no crece. Nosotros somos como árboles, nuestros por dentro en nuestros pecados, sin vida como un tronco seco. Pero en Cristo, todas las cosas se hacen nuevas. La vida es provocada por la muerte por la gracia, no por la naturaleza. Este mes exploramos cómo Dios crea vida de la muerte. Dios mismo afirma su buena creación, perdona nuestros pecados y renueva todas las cosas con una nueva vida en Cristo.
Joel Vande Werken
Joel Vande Werken ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Nueva Jersey, y Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos.