2 Corintios 12:1-10
PODER EN LA DEBILIDAD
“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne…” 2 Corintios 12:7
Que alentador es saber que, en Cristo, la debilidad no es derrota; es el lugar donde se manifiesta su poder. El apóstol Pablo conocía tanto los momentos más altos de la fe como los más duros de la lucha. Había recibido grandes revelaciones de Dios, pero también cargaba con un “aguijón en la carne”. No sabemos con exactitud qué era, pero sí sabemos que lo hacía sufrir. Pablo llegó a pensar que podría servir mejor a Dios si esa carga desapareciera. Sin embargo, la respuesta del Señor fue clara: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (v. 9)
Esa respuesta cambió por completo su perspectiva. Lo que antes veía como un obstáculo, se convirtió en una oportunidad para depender más de Cristo. En lugar de frustrarse, Pablo aprendió a descansar en la gracia de Dios, sabiendo que incluso sus limitaciones podían ser usadas para glorificarlo.
Tú y yo también enfrentamos nuestros propios “aguijones”: una enfermedad, una pérdida, una carga emocional o económica. Y es natural preguntarse: “¿Por qué, Señor?”. Pero el mismo Jesús que le habló a Pablo también nos habla a nosotros: Mi gracia es suficiente. Cuando sentimos que no podemos más, ahí está Él, sosteniéndonos. Su poder no se manifiesta en la autosuficiencia, sino en la confianza. Su gracia nos basta, no solo para resistir, sino para seguir adelante con esperanza.
Señor Jesús, concédenos la gracia y la fuerza que necesitamos para cada día, y ayúdanos a demostrar tu amor a todos los que luchan. Amén.