Juan 13:1-17; 34-35
UN NUEVO AMOR
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. Juan 13:34
Hablar del amor como algo “nuevo” puede parecer extraño. Vivimos rodeados de la palabra “amor”: aparece en canciones, libros, películas y conversaciones. Pero, aunque se hable tanto de él, pocas veces se entiende en su verdadero sentido. El amor del mundo suele ser frágil, interesado o pasajero. Se desgasta fácilmente y deja heridas profundas. Lo vemos en amistades que se rompen, familias que se distancian o relaciones que terminan sin reconciliación. Tal vez tú mismo estás viviendo el dolor de un amor que se enfrió.
Cuando Jesús vino al mundo, vino a mostrarnos el amor de Dios en toda su plenitud. En la última cena, mientras sus discípulos discutían sobre quién era el más importante (Lucas 22:24), Jesús tomó una toalla y comenzó a lavarles los pies. Hizo lo que nadie quería hacer. Les mostró que amar no es buscar reconocimiento, sino humillarse para bendecir a otros.
El amor de Dios no se rinde. Soporta nuestro egoísmo, nuestra rebeldía y nuestros errores. No se aleja cuando fallamos; se acerca con misericordia. Jesús no solo nos dijo que amáramos: nos mostró cómo hacerlo. Amar como Él amó no es fácil, pero es el llamado de todo discípulo. ¿Has experimentado ese amor? Si lo has hecho, deja que fluya a través de ti hacia los demás. Es así como el mundo conocerá que somos verdaderamente sus seguidores (Juan 13:35).
Gracias, Señor Jesús, por enseñarnos a amar a otros y limpiarnos de nuestro pecado yendo en la cruz en nuestro lugar. Ayúdanos a seguir tu ejemplo en amor y servicio. Amén.