07 de septiembre del 2026
Juan 15:9-17
LA DINÁMICA DEL AMOR
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 5:8
Existe un dicho popular: “hoy por ti, mañana por mí”. Lo usamos para expresar que las relaciones funcionan en dos sentidos: yo te ayudo, tú me ayudas. Damos a quienes nos dan, respondemos a quienes nos buscan, amamos a quienes nos aman. Es una dinámica casi automática: si alguien nos trata bien, respondemos igual; pero si alguien nos hiere o nos rechaza, el corazón fácilmente se cierra o incluso responde con la misma moneda. Así funcionan gran parte de nuestras relaciones humanas, marcadas por el intercambio y la condición. Sin embargo, el evangelio nos presenta un camino completamente distinto. El amor de Dios no nace como respuesta a nuestra bondad, sino que fluye desde su propia naturaleza, porque Él es amor. Y ese amor tuvo un costo muy alto: Cristo entregó su vida por nosotros cuando aún éramos pecadores. No esperó a que fuéramos dignos, no exigió que primero cambiáramos. Su amor tomó la iniciativa, se acercó, perdonó y abrió una puerta donde antes solo había distancia y enemistad. Ese mismo amor es el que Dios quiere producir en nosotros. No lo fabricamos con esfuerzo propio; nace cuando entendemos profundamente cómo hemos sido amados. Cuando la gracia recibida se convierte en gracia entregada, las relaciones dejan de funcionar con el “hoy por ti, mañana por mí” y empiezan a funcionar con algo mucho más parecido al evangelio: un amor que toma la iniciativa, que perdona sin que le pidan, que sirve sin esperar recibir, porque nace del mismo corazón de Dios.
Padre, nuestras relaciones son tan comunes y previsibles, solo sabemos dar a quien nos da. Ayúdanos a demostrar tu amor y llénanos con el don del sacrificio de Cristo. En su nombre, Amén.
Mucha gente cree que su vida emocional no tiene nada que ver con su fe o su desenvolvimiento religioso. No saben que se están engañando. Las enseñanzas del evangelio son un remedio eficaz, para curar las heridas del alma. Nuestro lado emocional puede volverse inestable como las tempestades de verano; traumáticas, turbulentas y dolorosas, como lo que un huracán deja al pasar. A pesar de todo, la gracia de Dios nos da la posibilidad de restaurar, equilibrar y de pacificar nuestros sentimientos más profundos. Es de esta gracia que todos nosotros necesitamos, para enfrentar las tempestades de la vida y mantenernos serenos y equilibrados.
Robert Heerspink
Robert Heerspink fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.