02 de septiembre del 2026
Génesis 4:1-12
GUIADOS POR LOS SENTIMIENTOS
“[…]Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Génesis 4:8
Todos conocemos a alguien que cuando tiene hambre se convierte en otra persona. Puede parecer gracioso, pero detrás del humor hay una verdad incómoda: a veces actuamos de maneras que después no reconocemos. Decimos cosas que no queríamos decir, reaccionamos de formas que nos avergüenzan, y cuando todo termina, nos preguntamos: "¿qué me pasó?, ¿ese fui yo?". No siempre es el hambre lo que nos transforma. A veces son los celos, el enojo, la frustración, o el dolor acumulado. Y cuando las emociones toman el control, causan un daño irreparable. La Escritura nos advierte sobre el peligro de vivir de esa manera. La historia de Caín nos muestra qué ocurre cuando las emociones toman el control sin ningún freno. El enojo no nació de golpe; fue creciendo poco a poco, alimentado por la envidia y la frustración. Dios mismo le advirtió: el pecado estaba a la puerta. Caín no entregó su corazón a Dios en ese momento, y lo que pudo resolverse terminó en tragedia. Las emociones sin dirección no se quedan quietas; siempre van a algún lado, y cuando no las llevamos a Dios, pueden llevarnos a lugares de los que después es difícil volver. El llamado no es a fingir que no sentimos, sino a reconocer lo que hay en el corazón y ponerlo bajo el señorío de Cristo. Cuando su verdad gobierna lo que sentimos, la reacción impulsiva pierde terreno. No porque seamos más fuertes, sino porque hay alguien más sabio guiando. En sus manos, incluso las emociones más difíciles pueden convertirse en ocasión de gracia, en lugar de fuente de destrucción.
Padre, cuando nos dejamos llevar por las emociones, el arrepentimiento llega a nosotros. Ayúdanos a rendirnos a Ti, y sé quien gobierne en nosotros. En el nombre de Cristo. Amén.
Mucha gente cree que su vida emocional no tiene nada que ver con su fe o su desenvolvimiento religioso. No saben que se están engañando. Las enseñanzas del evangelio son un remedio eficaz, para curar las heridas del alma. Nuestro lado emocional puede volverse inestable como las tempestades de verano; traumáticas, turbulentas y dolorosas, como lo que un huracán deja al pasar. A pesar de todo, la gracia de Dios nos da la posibilidad de restaurar, equilibrar y de pacificar nuestros sentimientos más profundos. Es de esta gracia que todos nosotros necesitamos, para enfrentar las tempestades de la vida y mantenernos serenos y equilibrados.
Robert Heerspink
Robert Heerspink fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.