Génesis 4:1-16
TEN CUIDADO CÓMO RESPONDES
“Entonces el Señor le preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano Abel?” Génesis 4:9
“¿Dónde está tu hermano?”. La pregunta que Dios hace a Caín no parece ser tan complicada. Todos, en alguna forma, la hemos escuchado alguna vez. Aun si no se trata de un familiar, es común que se nos pregunte por la ubicación de otra persona y que respondamos sin pensarlo mucho. Pero en este pasaje, la pregunta es muy diferente. Primero, porque es Dios quien la hace; segundo, porque Él ya conoce la respuesta, y, tercero, porque Él conoce nuestro corazón y sabe cuál será nuestra respuesta o nuestra excusa.
Aun así, hay mucha gente que no responde de manera directa a las preguntas que Dios les plantea. Toman el camino fácil de la evasiva, de la indiferencia, o, cómo en el caso de Caín, de responder con otra pregunta. No es así como actuamos en la vida ordinaria. ¿Acaso es así que nos comportamos cuando nos presentamos a un examen o solicitamos un empleo?
Sin embargo, no olvides que cuando es Dios quien interroga, una respuesta incorrecta o falsa puede tener efectos devastadores en tu destino eterno. Piensa en Caín, por ejemplo, quien, además de no responder a la pregunta de Dios, tuvo el atrevimiento de preguntar si era su deber o su obligación cuidar de su hermano Abel. ¿Qué hubieras respondido tú si hubieras estado en su lugar? ¿Hubieras confesado tu pecado y encomendado a la gracia de Dios? Ten cuidado con cómo respondes cuando es Dios el que pregunta.
Querido Dios, prepárame para vivir una vida agradable a tus ojos. Dame la sensatez para responder a tus preguntas. En el nombre de Jesús, Amén.