02 de marzo del 2025
Génesis 4:1-16
TEN CUIDADO CÓMO RESPONDES
“Entonces el Señor le preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano Abel?” Génesis 4:9
“¿Dónde está tu hermano?”. La pregunta que Dios hace a Caín no parece ser tan complicada. Todos, en alguna forma, la hemos escuchado alguna vez. Aun si no se trata de un familiar, es común que se nos pregunte por la ubicación de otra persona y que respondamos sin pensarlo mucho. Pero en este pasaje, la pregunta es muy diferente. Primero, porque es Dios quien la hace; segundo, porque Él ya conoce la respuesta, y, tercero, porque Él conoce nuestro corazón y sabe cuál será nuestra respuesta o nuestra excusa. Aun así, hay mucha gente que no responde de manera directa a las preguntas que Dios les plantea. Toman el camino fácil de la evasiva, de la indiferencia, o, cómo en el caso de Caín, de responder con otra pregunta. No es así como actuamos en la vida ordinaria. ¿Acaso es así que nos comportamos cuando nos presentamos a un examen o solicitamos un empleo? Sin embargo, no olvides que cuando es Dios quien interroga, una respuesta incorrecta o falsa puede tener efectos devastadores en tu destino eterno. Piensa en Caín, por ejemplo, quien, además de no responder a la pregunta de Dios, tuvo el atrevimiento de preguntar si era su deber o su obligación cuidar de su hermano Abel. ¿Qué hubieras respondido tú si hubieras estado en su lugar? ¿Hubieras confesado tu pecado y encomendado a la gracia de Dios? Ten cuidado con cómo respondes cuando es Dios el que pregunta.
Querido Dios, prepárame para vivir una vida agradable a tus ojos. Dame la sensatez para responder a tus preguntas. En el nombre de Jesús, Amén.
Es importante escuchar la voz del Señor, que habla a su pueblo de las formas más diversas y en las situaciones más variadas. Incluso en el silencio. Pero las preguntas que formula generan inquietud. ¿Cómo responderemos a esas preguntas? ¿Cuántas veces hemos consultado a Dios sobre las decisiones que necesitamos hacer? ¿Cuántas veces hemos tomado decisiones y considerado la verdadera voluntad de nuestro Señor? Desde el Jardín del Edén, Dios ha estado hablando al hombre. Desde el principio, nos ha guiado, dirigido y ha elegido lo que es bueno para nosotros. Pero la mayoría de las veces nuestra rebeldía nos lleva en dirección contraria a la que Dios quiere que sigamos. Sin embargo, tenemos que estar preparados para el resultado de nuestras elecciones y las respuestas que demos al Señor. Nuestros esfuerzos deben centrarse en cómo respondemos a las preguntas que Dios nos hace. Mantente en contacto con el Señor, no endurezcas tu corazón y sabrás responder a las preguntas que él te haga. ¡Feliz lectura!
Edison Souza
Periodista y Presbítero en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.