Éxodo 33:1-11
NO SE CONFORME CON MENOS
“Yo enviaré mi ángel para que te guíe […] Pero yo no iré entre ustedes, no vaya a ser que los destruya en el camino…” Éxodo 33:2-3
A simple vista, la promesa inicial del Señor a Moisés luce bastante atractiva. Durante su avance a Palestina para conquistar esa tierra, Dios enviará un ángel que lo acompañe y lo guíe. Mucha gente se conformaría con algo parecido. Sobre todo, aquellos que creen que Dios asigna a cada persona un ángel que los proteja y los guíe. Pero no parece haber base bíblica para algo así, y, en cualquier caso, en este pasaje es algo más lo que está en juego.
Si Dios envía un ángel es, en realidad, porque está cansado de la rebeldía de su pueblo. Así se lo ha hecho saber a Moisés y el pueblo lo sabe. ¿La razón? "Pero yo no iré entre ustedes, no vaya a ser que los destruya en el camino, pues ustedes son gente muy terca" (v. 3), dice el Señor. ¿Puede imaginar ahora por qué la compañía de un ángel no era suficiente consuelo para este pueblo? El pecado los había distanciado de Dios, y ahora no gozarían de su presencia íntima y directa.
Usted tal vez esté pasando por algo parecido. Dios también parece ausente en su vida porque usted mismo ha atentado contra la santidad de Dios. Haga lo que Moisés hizo. Él suplica por la presencia del Señor: "Si tú mismo no vas a acompañarnos, no nos hagas salir de aquí" (v. 15). Si necesita su perdón, clame por esto a Dios. Si lo que desea es su guía, pídala con fe. Y como hizo Jacob con el ángel, no deje a Dios hasta que él le bendiga.
Santo y Eterno Dios, si me das una orden, la cumpliré porque sé que estarás conmigo. En Cristo Jesús, amén.