06 de febrero del 2025
1 Pedro 1:13-21
AIRES DE FAMILIA
“Pues la Escritura dice: Sean ustedes santos, porque yo soy santo”. 1 Pedro 1:16
"Cuando sea grande, quiero ser como tú". Si eres padre, habrás notado que, de pequeños, nuestros hijos nos observan con admiración y tienden a imitarnos. Hablan como nosotros, actúan como nosotros, e incluso sueñan con ser como nosotros. Y aunque llega el momento en que buscan marcar su propia identidad y diferenciarse, hay rasgos que parecen imborrables. Cuando Dios recibe a los creyentes en su familia, pone en ellos un anhelo natural de decir: "Cuando sea grande, quiero ser como mi Padre celestial". Nuestra vida debería reflejar cada vez más su carácter santo, tal como nos exhorta el pasaje de hoy. Nuestra conducta no solo debe honrarlo, sino también provocar en Él el orgullo de un Padre que reconoce a sus hijos. Que Dios pueda mirarnos y declarar con alegría: "Ese es mi hijo". ¿Es esto realmente posible? ¿O se trata más bien de un ideal reservado únicamente para una élite espiritual? La respuesta bíblica es clara: no solo es posible, sino también necesario. Desde las primeras líneas de la carta, el apóstol declara: “Por medio del Espíritu, Dios los ha santificado para que le obedezcan y sean purificados con la sangre de Jesucristo”. ¡Ánimo, hijos de Dios! No están solos en esta tarea. Dios no solo camina junto a ustedes; está en ustedes por medio de su Espíritu, obrando para llevar a cabo este propósito hasta su plenitud.
Padre celestial, quiero ser como tú pero a veces no sé cómo hacerlo. Obra en mí a través de tu Espíritu para que crezca en santidad. En el nombre de tu Hijo, amén.
Suena bastante familiar. Nos gustan los caminos cómodos, las soluciones fáciles, las opciones que no requieren gran esfuerzo. Eso puede ser saludable en ocasiones, y convertirse en un estilo de vida, al grado de evadir los caminos poco transitados, pero puede ser un problema al entrar en el terreno espiritual. Hay elementos de la vida cristiana que no se pueden eliminar, eludir, o minimizar, aunque la mayoría prefiera mirar para otro lado. Es el caso del amor en la vida cristiana. Es fácil hacerlo a un lado y poner atención a otros elementos de nuestra fe y práctica. Pero eso solo nos aleja de lo que distingue a un verdadero discípulo: el amor los unos por los otros. Esperamos que estos devocionales nos ayuden a profundizar nuestra comprensión del amor de Dios, y a permitir que nuestra vida se caracterice más y más por el amor al prójimo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene 4 hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como director de Ministerio Reforma.