Efesios 1:3-14
DE AQUÍ A LA ETERNIDAD
“Este Espíritu es el anticipo que nos garantiza la herencia que Dios nos ha de dar, cuando haya completado nuestra liberación y haya hecho de nosotros el pueblo de su posesión”.
Efesios 1:14
No sé si escuchar hablar de las arras le trae buenos recuerdos. En mi caso, después de varios años de matrimonio, ni siquiera sé dónde están. Sin embargo, lo que sí tengo claro es su significado, y sigo firme en mi intención de cumplirlo: “hasta que la muerte nos separe”.
El Espíritu Santo desempeña un papel similar en el creyente, aunque en este caso, las arras testifican la relación inseparable entre Dios y su pueblo. Dios comenzó esta obra en la eternidad pasada cuando, “en amor”, nos destinó para “ser adoptados como hijos suyos” (Ef. 1:5,6). Él también nos promete que llevará esta obra a su consumación en la eternidad futura. Es el Espíritu Santo actúa como la prenda o garantía de todo lo que aún está por venir. ¿Has escuchado la Palabra de verdad y creído en Jesucristo como tu salvador? Si es así, la presencia del Espíritu Santo en tu vida es el sello de garantía que Dios ha colocado en ti.
No hay letras pequeñas aquí. Esta es la promesa de Dios para quienes creen en su Hijo y en su obra expiatoria. Es la obra del Espíritu Santo, que comienza en el momento en que creemos y continúa hasta que estemos en la eternidad, seguros en los brazos de nuestro Padre celestial. Por eso, unamos nuestras voces a la del apóstol Pablo y demos toda la gloria a Dios por lo que Él hace para garantizar nuestra salvación eterna.
Bendito seas, Padre celestial, porque tú no dejas tu obra a medias. Podemos confiar en tus promesas, y anhelamos estar en la eternidad contigo. En Cristo, amén.