Proverbios 13:1-25
¿DESEOS VACÍOS O TRABAJO PRODUCTIVO?
“El perezoso desea y no consigue; el que trabaja, prospera”.
Proverbios 13:4
Los sueños y aspiraciones para el año nuevo a menudo no pasan del primer mes. Esto ocurre a veces porque esperamos que las cosas nos caigan del cielo, y esto no es lo que la Biblia enseña. Si no nos esforzamos por alcanzar nuestras metas no veremos resultados. En el corazón de un creyente no debe haber lugar para la pereza.
Dios nos llama a ser responsables con los dones y talentos que nos ha dado, de modo que los utilicemos con sabiduría y empeño. Establecer objetivos claros te ayuda día a día a realizar acciones concretas, alcanzables, en los que puedes ir trabajando de forma intencional y decidida. ¡Qué alegría es saber además que contamos con la guía divina para seguir adelante con fe y entusiasmo!
Dios bendice el trabajo diligente. La prosperidad aquí no se refiere solo a la prosperidad material, sino también a la prosperidad espiritual y emocional. La satisfacción y el bienestar que provienen de saber que estamos cumpliendo con nuestro propósito y utilizando nuestros talentos para el bien son parte de la bendición divina. ¿Has puesto ya tus sueños y deseos en el altar de Dios? Al poner nuestros sueños en el altar de Dios, confiemos en que Él conoce lo que es mejor para nosotros. A veces, lo que anhelamos no llega en el momento que esperamos, pero su tiempo y sus caminos son perfectos.
Dios, en tus manos pongo mis proyectos, ayúdame a ser diligente para cumplir con todas mis metas que están puestas delante de ti. En el nombre de Jesús, amén.