Isaías 26:1-21
EL CAMINO A LA ARMONÍA PERSONAL
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.
Isaías 26:3 (RVR60)
Si has leído antes este versículo, seguramente se encuentra entre tus favoritos. Aquí se encuentra una promesa que responde a un anhelo universal de estar en armonía con nosotros mismos, con los demás y, sobre todo, con Dios. Lamentablemente, mucha gente busca la paz en el lugar equivocado, sometiéndose a terapias, prácticas religiosas o técnicas de superación personal. No sorprende que tanta gente viva engañada al no enfocar su mente en aquel que es la fuente de la paz verdadera que sobrepasa todo entendimiento.
No es fácil en este tiempo mantener nuestra mente concentrada en Dios. Nuestro cerebro se encuentra bajo un creciente bombardeo de distracciones digitales, sobre todo de las redes sociales. Esto viene a un costo muy alto pues los múltiples cambios de atención tienden a liberar la hormona relacionada al estrés.
Pero mantener una mente enfocada en Dios no es simplemente un mecanismo de autoayuda. La verdadera paz viene de confiar activamente en Dios y su control soberano sobre todas las cosas. “Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Is. 26:4), dice el profeta. Cuando nuestra vida descansa en el cuidado providente de Dios podemos entonces experimentar una paz que no es pasajera ni circunstancial. Es una paz completa, constante, fundada en una roca eterna.
Te pido Dios, que me ayudes a centrar mis pensamientos en ti. Dame la fe para confiar en que tú tienes el control sobre todas la cosas, porque tú eres mi fortaleza. En Jesús, amén.