Éxodo 6:2-13
SOMOS EL PUEBLO DE DIOS
“Los tomaré a ustedes como pueblo mío, y yo seré su Dios”.
Éxodo 6:7
¿Qué tan cercana e íntima puede llegar a ser nuestra relación con Dios? Es una pregunta que evoca distintas respuestas. Algunos filósofos antiguos veían a Dios como un ser distante e inaccesible. En otras culturas la relación con Dios era el privilegio de la clase dominante. Por eso, sorprende que en este pasaje Dios se acerque a un pueblo esclavizado para establecer un vínculo especial con ellos. No cabe duda que es su gracia la que resalta en sus relaciones con los seres humanos.
Este grupo de personas sin derechos y sin identidad pasan a ser su pueblo, quedando bajo la protección y guía divina. Es un recordatorio de la fidelidad de Dios y de su deseo de ser conocido por aquellos a quienes Él ha llamado y redimido. Este pasaje resalta una relación íntima y especial entre Dios y los israelitas, similar a una relación paternal en la que Dios cuida, protege y guía a su pueblo.
El pasaje subraya que a través de estas acciones, los israelitas conocerán verdaderamente quién es Dios. Al experimentar la liberación y la fidelidad de Dios, los israelitas llegan a entender más profundamente su naturaleza y su amor por ellos. La declaración “los tomaré por pueblo mío”, sugiere un llamado a la unidad entre los israelitas bajo la autoridad y el liderazgo de Dios. Esta unidad es un reflejo de su identidad común y su destino como el pueblo escogido de Dios.
Gracias Dios, porque me haces parte de tu pueblo, me permites conocerte, acercarme a ti y amarte. En Jesucristo, amén.