Levítico 25:1-24
EL CUIDADO DE LA CREACIÓN
“La tierra es mía, y ustedes sólo están de paso por ella como huéspedes míos”.
Levítico 25:23
¿Es necesario que Dios nos recuerde a quien le pertenece realmente todo aquello que defendemos con un título de propiedad? “La tierra es mía”, dice el Señor. Dios es el creador y el dueño absoluto de la tierra y todo lo que hay en ella. Este reconocimiento nos recuerda que todo lo que existe pertenece a Dios y que Él tiene autoridad y control sobre todas las cosas. Como creyentes, estamos llamados a respetar y honrar la creación de Dios, reconociendo su supremacía.
Somos huéspedes en este planeta, distinguidos, si así lo queremos, pero estamos aquí solo por un tiempo limitado. Es cierto que parecemos los dueños, pero somos solo mayordomos. Esto nos invita a vivir con humildad y gratitud, conscientes de que nuestra vida en la tierra es un regalo y una oportunidad para cumplir con los propósitos de Dios.
Siendo la tierra propiedad de Dios y nosotros meros huéspedes, se nos confía la responsabilidad de ser buenos mayordomos de la creación. Esto significa cuidar el medio ambiente, usar los recursos de manera sabia y sostenible, y vivir de una manera que refleje el respeto por la obra de Dios. Nuestra mayordomía debe ser una expresión de nuestra adoración y agradecimiento a Dios. Al adoptar esta perspectiva, podemos vivir de una manera que honra a Dios y refleja su amor y sabiduría en nuestra vida diaria.
Ayúdanos, Padre, a ser buenos mayordomos de tu creación, a respetarla y amarla como a nuestro prójimo. En el nombre de Cristo Jesús, amén.