Lucas 1:26-38
¿QUÉ SE NECESITA PARA CELEBRAR?
“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
Lucas 1:38 RVR60
Hace algunos años, en un musical navideño, el personaje de María decía: “Si el Señor ha hablado, debo hacer lo que me ordena. Pondré mi vida en sus manos. Le confiaré mi vida”. Esa fue la respuesta de María al sorpresivo anuncio de que sería la madre del salvador. No era una tarea fácil, pero ella fue capaz de decir: “Hágase conmigo conforme a tu palabra”.
María estaba dispuesta a entregar su vida al Señor, aunque eso significara que podía caer en desgracia a los ojos de quienes la conocían. Y porque confió su vida al Señor, se convirtió en la madre de Jesús y pudo celebrar la venida del Salvador. María le tomó la palabra a Dios, aceptó la voluntad de él para su vida y se puso en sus manos. En este sentido María es un ejemplo de buena disposición para servir al Señor. Cuando ella se llama a sí misma una “humilde sierva” no lo hace por falsa modestia. Ella reconoce que Dios la ha escogido por gracia, pero es Dios que merece la honra.
Eso es algo que todos necesitamos hacer: creer a Dios, aceptar su voluntad para nuestras vidas y ponernos a su servicio, confiando en que nuestras vidas están en sus manos. Sólo entonces podremos celebrar el verdadero significado de la navidad. Pide hoy al Espíritu Santo que te ayude a confiar tu vida a Dios y a entregarle el control de ella. Cuando lo hagas, tu vida nunca volverá a ser la misma.
Señor, Dios nuestro, danos fe para creer que el niño que celebramos en navidad es tu Hijo, nuestro Salvador. Ayúdanos a reconocerlo como Señor y a confiarle nuestras vidas. En su nombre oramos, amén.