Salmo 107:1-16
RESCATE MISERICORDIOSO
“Díganlo los que el Señor ha salvado..., los que reunió de entre los países del norte y del sur, del este y del oeste”.
Salmo 107:2-3
Hay muchas formas de abandonar el hogar o de estar lejos de casa, y podemos hacerlo por muchos motivos. A veces podemos viajar porque así lo decidimos y hay ocasiones en que lo hacemos porque no nos queda otra alternativa. Pero, en el terreno espiritual, sólo hay una manera de regresar o encontrar un nuevo hogar, y es por la misericordia de Dios.
El Salmo 107 evoca algunas de las experiencias del pueblo que Dios había rescatado. Pero este pueblo solía perder el rumbo de diferentes maneras, a veces porque se internaban en un desierto sin caminos (v. 4), y, en otras porque vivían bajo una sentencia de prisión literal o figurada (v. 10). En cualquier caso, la historia de la redención es la misma: el pueblo de Dios clama por ayuda (vv. 6, 13), y Dios honra el clamor de aquellos que acuden a él en busca de salvación (vv. 6-7, 13-14). La historia se repite a lo largo de este salmo: Dios nos ha hecho regresar y estamos agradecidos por su liberación (vv. 8-9, 15-16, 21, 31).
Hoy, nosotros que conocemos la obra consumada de Cristo por nosotros, tenemos aún más razones para celebrar los actos poderosos de Dios por su pueblo. No importa cuánto nos hayamos desviado en nuestra vida espiritual, sabemos que Dios nos ha redimido completamente a través de su Hijo, Jesucristo. Nuestra historia se agrega a la de aquellos a quienes Dios ha redimido.
Padre, te agradecemos por tu amor inagotable y tu increíble rescate. Ayúdanos a celebrar siempre tu obra en nosotros. En el nombre de Jesús, amén.