25 de noviembre del 2024
Salmo 107:1-16
RESCATE MISERICORDIOSO
“Díganlo los que el Señor ha salvado..., los que reunió de entre los países del norte y del sur, del este y del oeste”. Salmo 107:2-3
Hay muchas formas de abandonar el hogar o de estar lejos de casa, y podemos hacerlo por muchos motivos. A veces podemos viajar porque así lo decidimos y hay ocasiones en que lo hacemos porque no nos queda otra alternativa. Pero, en el terreno espiritual, sólo hay una manera de regresar o encontrar un nuevo hogar, y es por la misericordia de Dios. El Salmo 107 evoca algunas de las experiencias del pueblo que Dios había rescatado. Pero este pueblo solía perder el rumbo de diferentes maneras, a veces porque se internaban en un desierto sin caminos (v. 4), y, en otras porque vivían bajo una sentencia de prisión literal o figurada (v. 10). En cualquier caso, la historia de la redención es la misma: el pueblo de Dios clama por ayuda (vv. 6, 13), y Dios honra el clamor de aquellos que acuden a él en busca de salvación (vv. 6-7, 13-14). La historia se repite a lo largo de este salmo: Dios nos ha hecho regresar y estamos agradecidos por su liberación (vv. 8-9, 15-16, 21, 31). Hoy, nosotros que conocemos la obra consumada de Cristo por nosotros, tenemos aún más razones para celebrar los actos poderosos de Dios por su pueblo. No importa cuánto nos hayamos desviado en nuestra vida espiritual, sabemos que Dios nos ha redimido completamente a través de su Hijo, Jesucristo. Nuestra historia se agrega a la de aquellos a quienes Dios ha redimido.
Padre, te agradecemos por tu amor inagotable y tu increíble rescate. Ayúdanos a celebrar siempre tu obra en nosotros. En el nombre de Jesús, amén.
En algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de viaje, aunque sólo fuera por un día o dos. Algunos, hemos salido de casa para estudiar o para buscar trabajo. Puede que nuestro tiempo fuera estuviera planeado y nos diera mucha alegria. Otras veces, sin embargo, nuestros viajes pueden ser imprevistos y estresantes. Nuestros viajes pueden estar provocados por acontecimientos que nos impulsan o incluso nos obligan a ir a buscar un nuevo hogar. En cualquier caso, necesitamos saber que al final del camino hay un lugar al que podemos pertenecer, un lugar al que podemos llamar hogar. La vida cristiana es así . A veces podemos viajar tranquilamente, dsifrutando de las bendiciones de la comodidad y la alegría que Cristo trae. Otras veces podemos sentirnos exigidos, desafiados e incluso desarraigados en nuestra vida espiritual. Aunque los desafíos pueden ayudarnos a crecer en la fe, necesitamos saber que a lo largo del camino Dios está siempre con nosotros. Afortunadamente, el Dios que nos llama a tener fe en su Hijo, Jesucristo, siempre cuida de nosotros, prometiendo no dejarnos ni abandonarnos jamás. Este es el Dios de la gracia y el perdón, que nos llena de su Espíritu y nos acoge para que disfrutemos de la vida en su presencia, dándonos un lugar al que llamar hogar dondequiera que estemos. Este mes vamos a reflexionar sobre estas cosas mientras exploramos algunos pasajes de la biblia sobre el hogar.
Joel vande Werken
Ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Sussex, nueva jersey y en Whitinsville, Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos pequeños.