Lamentaciones 3:19-30
LAS MISERICORDIAS DE DIOS
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.
Lamentaciones 3:22-23
De acuerdo a un escritor cristiano, “La misericordia es la bondad o el amor de Dios mostrado a los que están en el sufrimiento o la miseria, independientemente de sus méritos”. Dios es una fuente inagotable de misericordia, de acuerdo a las Escrituras.
El profeta Jeremías, en el pasaje citado, nos enseña tres grandes verdades sobre las misericordias del Señor. 1) Son la causa de que no acabe con nosotros. No debemos olvidar que Dios es un fuego consumidor. Por su santidad, no tolera el pecado y su justicia exige el castigo de la transgresión de su ley. Pero porque él es un ser misericordioso, está dispuesto a mostrarlo hacia sus frágiles criaturas. 2) Son eternas. Su misericordia perdura de generación en generación, de eternidad en eternidad. A diferencia de nuestra misericordia, la de Dios es eterna. Siempre podemos acudir a su trono de gracia y compasión y siempre habrá suficiente para sus hijos. 3) Se renuevan cada mañana. Aquí tenemos un recordatorio alentador de que, no importa lo que haya sucedido en el pasado, Dios nos da una nueva oportunidad para empezar de nuevo y seguir adelante.
Créelo. No tienes que rendirte. No tienes que tirar la toalla. “Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad” (Hebreos 4:16).
A cada momento, Padre, has mostrado tu misericordia por tus hijos. Te damos gracias, buen Dios, porque te compadeces de nosotros y nos ayudas en nuestras luchas más grandes. En Jesucristo, amén.