Filipenses 4:6-20
LA PROVIDENCIA DE DIOS
“Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte”.
Filipenses 4:19
La doctrina de la providencia es un gran remedio para la ansiedad, un problema que se ha convertido en el mal de este siglo. Las personas que la padecen son temerosas del mañana, estranguladas por los problemas de la vida. Alguien dijo una vez que “la preocupación es como una mecedora: te mantiene ocupado, pero no te lleva a ninguna parte”.
Decir que Dios es providente significa que cuida, gobierna y sostiene todas las cosas. Pablo dice que el Señor cuenta con los recursos suficientes para satisfacer todas nuestras necesidades. Nótese que el texto no está diciendo que Dios nos dará todas las cosas que deseamos, sino más bien, aquellas cosas que Dios ve como verdaderamente necesarias e indispensables en nuestras vidas. Por lo tanto, conocer el carácter providencial de Dios es un excelente remedio para curar la ansiedad.
Creer en la acción providencial de Dios es un bálsamo y un descanso para las almas cansadas. David, lo sabía por experiencia propia, pues muchas veces había tenido que escapar y vivir en zonas inhóspitas. Y es él quien en el Salmo 34:4, da un gran testimonio de su confianza en la providencia de Dios. Dice: “Recurrí al Señor, y él me contestó, y me libró de todos mis temores”. ¿Cuáles son tus luchas, tus temores? ¿Qué te está robando la alegría y la paz? Puedes poner todo esto ahora mismo en manos del Señor.
Enséñame, Padre, a depender de ti, a confiar en que tú suplirás todas mis necesidades. Dame calma en medio de mis angustias y líbrame de toda ansiedad. En Jesucristo, amén.