Lucas 13:10-17
DE MIRAR AL SUELO A MIRAR AL CIELO
Es grandioso ver la creación de Dios dirigiendo nuestra vista al cielo, imagine como sería no poder disfrutarlo: “Y había allí una mujer que estaba enferma desde hacía dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado jorobada…”
Lucas 13:
Nuestro cuerpo no siempre revela nuestro estado interior. Cuántas sonrisas encantadoras esconden un alma afligida. ¡Cuánta ropa de marca esconde un corazón hecho pedazos! ¡Cuántas buenas apariencias intentan disimular perturbaciones! Innumerables estatus sociales intentan simular falsas sensaciones. Es decepcionante darse cuenta que la humanidad es especialista en disfraces. Para las crisis internas, remedios externos.
Hay gente que no entiende la lógica del disfraz. En una sinagoga había una mujer cuyo estado interior se reflejaba invariablemente en el exterior. Estaba encorvada, le era imposible de disimular. No hay forma de fingir estar bien cuando se ha vivido en esa situación durante dieciocho años. Dieciocho años mirando al suelo sin poder contemplar las estrellas, la inmensidad. Casi dos décadas mirando la suciedad de las calles.
La expresión “no podía enderezarse para nada” significa que intentó mejorar. De repente, se produce un cambio total de escenario. Jesús se acerca a ella y, según Lucas 13:12-13, le ofrece atención personal: la mira, la llama y la toca. El resultado: quedó curada de su enfermedad y comenzó a glorificar a Dios. Su mirada, que hasta entonces había estado fija en el suelo, se dirigió hacia arriba, hacia el Padre de las luces, y lo adoró.
Gracias, Señor, por el don de la salud, pues solo tú lo puedes dar. Permite que nuestras vidas reflejen tu gracia. En Jesús oramos, amén.