Lucas 7:1-10
UN SOLDADO EJEMPLAR
Cada día nos sorprende la bondad de Dios. Que él se sorprenda de nosotros es otra historia, Lucas 7:9 dice: “Jesús se quedó admirado al oír esto, y mirando a la gente que lo seguía dijo: —Les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta
Es natural que nos asombremos de Jesús. Que él se asombre de nosotros nos parece menos probable. ¿Quién es este hombre que produce admiración en el Hijo de Dios? No sabemos su nombre, pero sí su posición en la jerarquía militar romana. Comandaba una centuria, una guarnición compuesta de entre 80 y 100 soldados romanos.
Cuando el siervo de este centurión enferma de gravedad, los líderes israelitas de la comunidad interceden por él. ¿El motivo? “porque [el centurión] ama a nuestra nación…”. Y una prueba de su carácter bondadoso es el amor y la preocupación que mostraba por quienes estaban a su servicio. De modo que Jesús accede a su petición.
Pero cuando Jesús va en camino, este militar reconoce la dignidad suprema de Jesús y su indignidad delante de él. Como hombre de autoridad, confiesa que, más allá de las posiciones humanas por encima y por debajo de él, existe un trono intangible e incomparable. Solo pide a Jesús que dé la orden desde donde se encuentra para que su siervo quede sano. Es esto lo que produce el asombro de Jesús: que una persona demuestre tanta fe en su poder, en un grado que ni los propios israelitas han demostrado. Y Cristo le concedió su petición: Cuando los enviados llegaron a la casa, el criado ya estaba sano.
Bendito seas, Jesús, por tu maravilloso poder. Tú eres quien obra milagros y devuelve la salud. Pon en nosotros una fe que sea digna de admirar y que sea ejemplo para otros. En tu nombre, amén.