Isaías 60:18-20
EL SOL ETERNO
“Tu sol no se ocultará jamás ni tu luna perderá su luz, porque yo, el Señor, seré tu luz eterna; tus días de luto se acabarán”.
Isaías 60:20
En Rusia, es común que los niños aprendan de memoria el poema “Un sol robado”. Es una historia sobre un cocodrilo que se traga el sol y hace que la tierra se cubra de oscuridad. Algunos animales se pierden y otros no encuentran su comida. Un oso que ha perdido a sus nietos decide enfrentarse al cocodrilo. Tras su victoria, el sol vuelve al cielo y el oso encuentra a sus nietos.
En un soleado día de agosto es difícil imaginar que nuestro sol pueda llegar a desaparecer. Pero algunos científicos sugieren que así será. No por culpa de un cocodrilo. Supuestamente, nuestro sol se consumirá dentro de unos 5,000 millones de años. Independientemente de la fecha del fin del sol, la Biblia nos dice que no nos preocupemos. En la Nueva Jerusalén no necesitaremos sol ni luna, pues el Señor mismo será nuestra luz eterna. Todas las tinieblas desaparecerán para siempre, dominadas por su luz de alegría y salvación. Nuestro Salvador enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos y destruirá la muerte, la violencia y el dolor.
Cuando reflexionamos sobre nuestra eternidad con el Señor, nos quedamos sin palabras. Aquí en la tierra no es fácil imaginar la vida en la eternidad. Llenos de señales, los pasajes bíblicos nos ayudan a descubrir una gran verdad: Cristo ha preparado un lugar gozoso para los que confían en Él. ¿Estás deseando pasar la eternidad con Jesús?
Padre, esperamos con impaciencia el día en que tu luz eterna domine por completo las tinieblas. Ayúdanos a confiar plenamente en ti en nuestro caminar diario contigo. En Cristo, Amén.