1 Reyes 19:1-18
ESCUCHAR A DIOS
“Y el Señor le dijo: «Sal fuera y quédate de pie ante mí, sobre la montaña»”.
1 Reyes 19:11
“¿Por qué Dios no se me revela? ¡No puedo confiar en él a menos que él me dé una señal clara y milagrosa!”, nos decía un radioescucha. No era la primera vez que una persona no creyente nos hiciera una pregunta así. En respuesta lo llevamos a 1 de Reyes 19, en el que Dios mismo alecciona al profeta Elías acerca de la forma en que Él se revela.
En ese momento Elías se encontraba huyendo por su vida, y fue así que llegó a una cueva en “Horeb, el monte de Dios”. Era el lugar donde Dios se había revelado a Moisés así que no era difícil que lo hiciera con Elías. Pronto, una poderosa tormenta de viento desgarró la montaña e hizo añicos las rocas. ¡Qué muestra de poder tan aterradora! Pero el Señor no estaba presente en el viento. Un terremoto milagroso y fuego siguieron a la tormenta. Para los israelitas, todos esos eran signos de la presencia de Dios. Pero el Señor no estaba en ellos.
A diferencia de sus antepasados, Elías no experimentó a Dios en aquellos poderosos símbolos. El Señor Todopoderoso estaba donde menos lo esperaba: ¡en un suave susurro! Cuando buscamos al Señor, tenemos que recordar que a menudo él se revela en voz baja, en un pasaje conocido de la Biblia, un sermón, una oración o las palabras cariñosas de un amigo. No debemos ser exigentes. Al contrario, hemos de ser pacientes, estar abiertos y atentos. Y entonces oiremos su voz amorosa.
Padre, gracias por enviarnos a tu Hijo, Jesús. Concédenos un buen oído espiritual para detectar siempre tu voz. En el nombre de Jesús, Amén.