Números 11:28-29
MOISÉS Y JOSUÉ: SUPERANDO LOS CELOS
“Pero Moisés le contestó: —¿Ya estás celoso por mí? ¡Ojalá el Señor le diera su espíritu a todo su pueblo, y todos fueran profetas!”
Números 11:29
Josué pasó gran parte de su juventud como aprendiz de Moisés. Fue toda una etapa de entrenamiento en la que Moisés estuvo preparando a Josué para liderar al pueblo de Dios, pero tenía mucho que aprender. En este pasaje Josué muestra su inmadurez al querer que su mentor sea el único que ofrezca liderazgo espiritual. No está de acuerdo en que dos ancianos que no han estado con los demás también profeticen. Celoso de que Dios haya depositado sus dones en otros, Josué quiere que Moisés les obligue a dejar de hacerlo.
Moisés ayuda a Josué a verlo desde otra perspectiva. Lo exhorta a no dejarse llevar por los celos, sino a poner su mirada en Dios. Dios es quien da los dones, no nosotros. No nos corresponde cuestionar al dador, ni tampoco desear los dones de los demás, sino poner nuestros dones a su servicio. Los celos ponen los reflectores en nosotros. Moisés, en cambio, enseña a Josué a tener una perspectiva más amplia de las bendiciones de Dios. Deberíamos alegrarnos de que Dios capacite a otros para trabajar en su reino.
Si buscamos la fe para nuestro propio beneficio, nuestro corazón está en el lugar equivocado. Celebra los dones que Dios te ha dado, y no tengas celos de los dones, ni del llamado que Dios ha puesto en otros. ¡Que nuestro deseo sea que todos experimenten la obra del Espíritu de Dios en sus vidas!
Señor, ayúdame a ser agradecido por los dones que me has dado. No permitas que sienta celos de los dones de otros, sino que celebre tu don en nuestras vidas. En el nombre de Jesús, Amén.