Jonás 4:1-11
DIOS Y JONÁS: IRRADIAR COMPASIÓN
“Yo sé que tú eres un Dios tierno y compasivo, que no te enojas fácilmente, y que es tanto tu amor…”
Jonás 4:2
Jonás no se distingue por ser el mejor alumno. Ante la encomienda divina, huyó para no hacer el trabajo, y prefirió ser echado al mar y morir antes que echarse para atrás. Esto sí que es desafiar a Dios. El Señor podría haber abandonado a Jonás en su rebelión, pero nuestro Dios indulgente irradia compasión. Dios enseña a Jonás su naturaleza amorosa y compasiva una y otra vez. Perdona a Jonás su rebeldía y le da una segunda oportunidad para cumplir su tarea.
Para consternación de Jonás, Dios muestra su compasión a Nínive y la perdona cuando ésta se arrepiente. Jonás se enfurece como un niño caprichoso, esperando todavía que Dios destruya la ciudad. A Jonás le gusta la compasión de Dios hacia él, pero prefiere que otros pecadores reciban el castigo de Dios en lugar de su gracia.
Una vez más, Dios muestra su compasión dando a Jonás una lección objetiva por medio de una pequeña enredadera. Cuando la enredadera se marchita, Jonás hace un berrinche, pero Dios interviene en el momento de enseñanza. Si Jonás se preocupa por una pequeña planta, ¿no debería Dios preocuparse por las muchas personas que él ha creado? Nuestro Dios es un mentor compasivo que enseña pacientemente, y, a pesar de nuestro desafío, persiste con nosotros. ¿Hay alguna persona desafiante en tu vida como Jonás que necesite compasión?
Señor, gracias por ser nuestro mentor compasivo que perdona nuestros pecados y nos devuelve la comunión. Ayúdanos a extender tu compasión a los demás como lo has hecho por nosotros en Cristo. Amén.