02 de julio del 2026
Génesis 3:1-7
CUANDO COMENZÓ LA BATALLA
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Génesis 3:1
Cuando uno busca el origen del conflicto en la vida humana, puede sorprenderse de lo sencillo que la Biblia lo presenta. No comienza con ejércitos ni con luchas internas sino con algo mucho más sutil: una voz que siembra duda en el corazón humano. En el huerto, Satanás —maestro del engaño— inicia su estrategia con una pregunta cuidadosamente formulada: “¿Conque Dios os ha dicho…?”. No es una afirmación abierta ni una negación directa. Es una insinuación. Una forma de sembrar sospecha. Su intención es clara: hacer que Dios parezca restrictivo, duro, incluso injusto; más un tirano que un Padre bueno. La respuesta de la mujer no es tan distinta a la nuestra. En lugar de aferrarse con firmeza a la palabra de Dios, la modifica, la suaviza y, finalmente, abre la puerta a cuestionarla. Así comienza el desvío. Cada vez que adaptamos lo que Dios ha dicho para hacerlo más cómodo, más aceptable o más razonable a nuestros ojos, nos alejamos de la verdad. Sin darnos cuenta, comenzamos a escuchar más a la serpiente que a Dios. En lugar de alinearnos con el diseño de Dios para su creación, nos unimos al enemigo para redefinir la realidad a nuestro antojo. Y como vemos, el engaño casi siempre comienza con algo pequeño. Por eso, la verdadera victoria no está en resistir lo grande sino en permanecer fiel a la Palabra de Dios desde el principio.
Perdónanos Señor, si hemos sido débiles y permitido que el enemigo nos ponga en tu contra. Limpia nuestras mentes y corazones para que podamos servirte y alabarte. En Jesús, Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.