Hechos 16:13-15
LIDIA Y LOS FILIPENSES: TOMA DE INICIATIVA
“Fue bautizada, junto con toda su familia, y después nos rogó: Si ustedes juzgan que de veras soy creyente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa. Y nos obligó a quedarnos”.
Hechos 16:15
Los mentores toman la iniciativa de bendecir a los demás y una persona con esa cualidad es de un valor incalculable en la obra del Señor. En Filipos, por ejemplo, había “un lugar de oración” en el que Lidia y otras mujeres se reunían. Lidia era una comerciante de telas finas de color púrpura, una empresaria con su propio negocio. Para prosperar como comerciante necesitó iniciativa e impulso, y aplicó esas mismas cualidades a la adoración y el servicio a Dios.
Cuando Pablo compartió el evangelio aquel día, el Espíritu abrió el corazón de Lidia para que lo aceptara. Ella tomó entonces la iniciativa de invitar a Pablo y a sus compañeros de viaje a quedarse en su casa. Era un lugar tan hospitalario que cuando él y Silas fueron encarcelados injustamente y más tarde liberados, fueron directamente a casa de Lidia.
Esta generosidad también la mostró la iglesia de Filipos al contribuir a los viajes misioneros de Pablo en otras ciudades (Filipenses 4:14-16). Es una iniciativa que Pablo elogia y agradece por haberse hecho “solidarios con la causa del evangelio”. Por esto él confía en que el Señor llevará a cabo la buena obra “hasta el día en que Jesucristo regrese” (Filipenses 1:5-6). ¡Qué maravilloso es seguir el impulso del Espíritu y dar el primer paso para ser bendición de otros! Por esto, cuando Dios llama ¡actúa!
Señor, ayúdanos a ver tu obra entre nosotros. Anímanos a seguirte en la acción. En el nombre de Cristo, Amén.