2 Reyes 5:1-15
LOS SIERVOS DE NAAMÁN: DICIENDO LA VERDAD AL PODER
“Pero sus criados se acercaron a él y le dijeron: —Señor, si el profeta le hubiera mandado hacer algo difícil, ¿no lo habría hecho usted?”.
2 Reyes 5:13
Cuando pensamos en mentores, a menudo pensamos en una persona mayor que asesora a alguien más joven o en una persona sabia que asesora a alguien que tiene mucho que aprender. Pero los mentores pueden ser de diversos tipos y en distintas ocasiones. ¿Ha recibido usted el consejo de quien menos lo esperaba?
La sirvienta de Naamán era alguien sin prestigio. Era una niña, una mujer y una esclava. Carecía además de una formación y de categoría, pero conocía el poder de Dios y se atrevió a compartir lo que sabía de Él. Si se hubiera callado, Naamán nunca habría recuperado su salud. Más tarde, el propio orgullo de Naamán estuvo a punto de obstaculizar la bendición que Eliseo, como profeta de Dios, había prometido. Pero los siervos de Naamán intervinieron para que no olvidara el propósito de su visita. Los sirvientes corrieron un gran riesgo al intentar corregir a un comandante con una formación militar. Pero Dios usó sus palabras para que Naamán accediera a cumplir las instrucciones del profeta.
Cada mentor en esta historia compartió la verdad de Dios en la vida de alguien con autoridad sobre ellos. Eso es algo que demanda valor. Hablaron la verdad con mucho tacto y algo de temor y Dios los usó para llevar a cabo su milagro de sanación. Incluso los débiles pueden hablar la verdad de Dios a otros, y así conducirlos a Dios.
Señor, danos audacia para compartir tu verdad incluso cuando hacerlo parezca difícil. Danos valor para hablar tu verdad con amor cada día. En el nombre de Jesús, Amén.