Colosenses 1:3-8
EPAFRAS Y COLOSAS: ENSEÑANDO LA GRACIA
“Esto les enseñó nuestro querido Epafras… en quien ustedes tienen un fiel servidor de Cristo. Él nos ha traído noticias de ustedes y del amor que el Espíritu les inspira”.
Colosenses 1:7-8
Las primeras líneas de la carta de Pablo a los colosenses están llenas de elogios. La buena nueva de la salvación y la nueva vida en Cristo se extendía por toda la región, y la comunidad rebosaba del amor de Dios. Epafras desempeñó un papel decisivo en la fundación de la iglesia de Colosas. Compartió fielmente el mensaje del evangelio con la gente y les ayudó a comprender la esperanza a la que Dios les había llamado. Y siempre es una bendición encontrar a alguien que nos ayude a entender la gracia de Dios.
Una buena comprensión de la gracia nos ayuda a ver a los demás de otra manera. Por la gracia de Dios somos perdonados de nuestros pecados y recibimos una nueva vida que disfrutaremos con Dios para siempre, bajo la guía del Espíritu Santo. El amor y la generosidad que mostramos hacia los demás viene como producto de esa gracia. Para la iglesia de Colosas, la gracia de Dios estaba transformando su mundo. Estaban produciendo el fruto del Espíritu, el mensaje del evangelio se estaba esparciendo en el mundo y la gente estaba llegando a la fe.
Parte de nuestro papel como mentores es ayudar a otros a entender el mensaje de la gracia de Dios. Una vez que hemos comprendido la profundidad de esa gracia, queremos que los demás también la conozcan. Por eso, es bueno que le cuentes hoy a alguien cómo Dios ha sido misericordioso contigo.
Señor, gracias por tu gracia inagotable que no nos trata como nuestros pecados merecen. Gracias por amarnos, perdonarnos y llamarnos a vivir para ti. En el nombre de Jesús, Amén.