07 de junio del 2024
Jeremías 8:1-7
NINGUNA CAÍDA ES PARA SIEMPRE
“Cuando uno se cae, se levanta; cuando pierde el camino, vuelve a él”. Jeremías 8:4
Parece una verdad bastante simple. A nadie le gusta quedarse en el suelo cuando cae. Tampoco creo que haya alguien a quien le guste permanecer extraviado si pierde el camino. Todos hemos caído o perdido el camino alguna vez y hemos hecho algo para remediar la situación. ¿Por qué, entonces, en el terreno espiritual no ocurre lo mismo? ¿A qué se debe que mucha gente prefiera vivir en rebeldía perpetua en lugar de aceptar la invitación amorosa de Dios para volver a él? No todas las caídas son iguales. Hay quienes tropiezan por falta de conocimiento, otros por imprudencia o por decisiones apresuradas. En algunos casos, lo que nos lleva a una caída emocional o espiritual son las presiones de la vida, tales como las adversidades económicas, las enfermedades o la pérdida de seres queridos. Muchos no logran levantarse debido a la incapacidad para superar el dolor y la tristeza. La creencia de que no hay posibilidad de cambio puede mantener a las personas en el suelo, incapaces de encontrar la fuerza para seguir adelante. Pero Jesucristo nos enseña algo distinto: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados” es su amorosa invitación (Mat. 11:28 RVR60). Jesucristo nos muestra que es posible superar las caídas y que siempre hay esperanza de encontrar el camino de vuelta. Él nos ofrece el descanso cuando nos acercamos a Dios por medio de él.
Bendito Dios, acepto tu invitación amorosa para superar mis caídas con tu ayuda. Gracias porque sé que es el único camino para el verdadero descanso. Por el amor de Jesús. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales