26 de junio del 2024
Jeremías 51:15-19
FABRICANTES DEFRAUDADOS
“Necio e ignorante es todo hombre. Los ídolos defraudan al que los fabrica: son imágenes engañosas y sin vida…” Jeremías 51:17
En pleno siglo XXI, a pesar del avance de la civilización y la tecnología, todavía vemos cómo se erigen ídolos humanos y objetos que son adorados por multitudes. Desde celebridades del mundo del entretenimiento y deporte, hasta bienes materiales lujosos, la sociedad sigue buscando figuras y cosas para admirar y emular. La fábrica de ídolos es evidente en todo el mundo y se hace para niños, jóvenes y adultos, sean mujeres u hombres. Los fabricantes construyen cuidadosamente la imagen y reputación de estas figuras, para que se perpetúe el deseo de poseerlas como bienes materiales altamente apreciadas. A lo largo de la historia, Dios ha condenado la adoración de ídolos. Estas imágenes engañosas y sin vida desvían la atención y el amor que deberíamos dedicar a lo divino. Nos alejan del verdadero propósito de la vida y nos dejan en la insatisfacción y la superficialidad. Es crucial reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva para despojarnos de estas adoraciones falsas y encontrar un camino hacia lo espiritual y lo verdaderamente significativo. Al reconocer la condenación divina hacia los ídolos, debemos alejarnos de quienes los adoran; así, podemos liberarnos de su poder y dirigir nuestro corazón y mente hacia una búsqueda más profunda y espiritual de significado y propósito en la vida.
Señor Jesús, aléjame de la tentación de adorar a los ídolos que el mundo ofrece y poner mi atención en ellos. Permíteme aconsejar a otros para que sólo adoren al Dios vivo y verdadero. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales