22 de junio del 2024
Jeremías 33:4-8
PROGRAMA DE RECONSTRUCCIÓN
“Pero los curaré, les daré la salud y haré que con honra disfruten de paz y seguridad”. Jeremías 33:6
Seguridad y salud. ¿Acaso no son dos grandes dificultades que la gente enfrenta en muchos países? Son pocos realmente los lugares en donde han podido enfrentar esta problemática de manera exitosa. Pero en otros, el desabasto de medicamentos, el incremento de la violencia y la falta de atención a estos rubros afectan la calidad de vida y el bienestar emocional. Estas dificultades no eran ajenas al pueblo de Israel. La guerra, la peste y el hambre eran flagelos ante los que en ocasiones se sentían impotentes. Pero qué bendición es saber que cuentan con un Dios que promete atender estas necesidades. En medio de la grave crisis que enfrenta Dios está dispuesto a curarlos y brindarles paz y seguridad. ¿Acaso no le anima a usted saber que Dios sí se preocupa por nuestro bienestar? Lo que Dios tiene en mente para Israel es un plan de reconstrucción nacional. Se trata de que Jerusalén llegue a ser para él “un motivo de alegría, honor y gloria ante todas las naciones de la tierra”. No por el poder de las armas, sino por el poder de Dios. No por sus aliados poderosos, sino por la gracia de Dios hacia un pueblo arrepentido. Y no estaría de más que nuestras naciones le entregaran las llaves de la ciudad al Señor. Si no acostumbra a orar por sus gobernantes y por la conversión de su pueblo, aquí tiene una buena razón para hacerlo.
Dios mío, te pongo en tus manos mi nación. Concede que tu gracia alcance al pueblo y a sus gobernantes. En el nombre de Cristo, Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales