06 de abril del 2024
Efesios 4:25-32
COMPASIÓN Y PERDÓN
“Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. Efesios 4:32
La compasión y el perdón no parecen figurar alto en las listas de popularidad de nuestro tiempo. El comportamiento inflexible y altivo a menudo se celebra como uno de los rasgos más prominentes para alcanzar el éxito. Un filósofo hasta achaca al cristianismo de ser el causante de debilitar a la gente, mientras llama a las personas a ser más fuertes a través de la autosuficiencia y las cosas tangibles. En este pasaje, Dios nos llama a tener compasión y a perdonar. No se trata de sentir lástima, sino de actuar con empatía por nuestro hermano o hermana, de modo que podamos ver mejor cómo se ve el mundo desde donde ellos están parados. Si podemos sentir lo que es tener sus luchas y su dolor, eso nos guiará hacia el perdón. Perdonar no significa fingir que alguien no nos ha hecho daño. A veces, las heridas que experimentamos son extremas y devastadoras, y podemos llevar cicatrices durante toda la vida. Pero si nos aferramos a la ira, ésta nos desgastará y nos llevará a herir a otros. El perdón nos libera de la ira y la amargura, y nos permite abandonar nuestro deseo de venganza. Puede que la relación nunca se restablezca, pero podemos empezar a ver a los que nos hirieron como Dios los ve: personas rotas que necesitan gracia. ¿Puedes perdonar a los demás y confiar en que Dios hará justicia? ¿Hay alguien que necesite tu compasión y tu perdón?
Señor, enséñanos a perdonar como tú nos has perdonado. Ayúdanos a compadecernos los unos de los otros y a soltar la ira que podamos tener. Sánanos a todos por Jesús, Amén.
Mark Twain dijo, “Muchas personas se molestan por esos pasajes de la Escritura que no entienden, pero los pasajes que me molestan son esos que sí entiendo.” En otras palabras, tratar de vivir por lo menos con los mandamientos más básicos de la Biblia puede ser abrumador. En las clases prematrimoniales nosotros alentamos a las parejas a comenzar por las cosas que son claras: amarse el uno al otro, perdonarse el uno al otro, cuidarse mutuamente, apoyarse mutuamente, llevar las cargas el uno del otro. Nosotros animamos a la gente a ver las maneras en que Dios nos llama a interactuar con todos los “unos a otros” en nuestras vidas. Es muy claro que Dios se preocupa profundamente por nuestras relaciones. Una vez que comenzamos a entender nuestra relación con nuestro Creador y Redentor, el próximo paso es amar a nuestro prójimo. Jesús nos dice en Mateo 22:37-38 que el primer mandamiento es amar al Señor con todo nuestro corazón, mente y alma. Y el segundo es similar: nuestro amor por Dios debe llegar a nuestro prójimo. Esperamos que ustedes sean animados a dejar que el amor de Jesús fluya en todas sus relaciones. Él tiene el poder para cambiar los corazones.
Steven y Deb Koster
Steven y Deb Koster sienten pasión por los matrimonios, las familias y el crecimiento espiritual en el hogar. Ambos trabajan en la Iglesia Cristiana Reformada en América del Norte. Steven y Deb Koster tienen tres hijos.