Efesios 4:25-32
COMPASIÓN Y PERDÓN
“Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
Efesios 4:32
La compasión y el perdón no parecen figurar alto en las listas de popularidad de nuestro tiempo. El comportamiento inflexible y altivo a menudo se celebra como uno de los rasgos más prominentes para alcanzar el éxito. Un filósofo hasta achaca al cristianismo de ser el causante de debilitar a la gente, mientras llama a las personas a ser más fuertes a través de la autosuficiencia y las cosas tangibles.
En este pasaje, Dios nos llama a tener compasión y a perdonar. No se trata de sentir lástima, sino de actuar con empatía por nuestro hermano o hermana, de modo que podamos ver mejor cómo se ve el mundo desde donde ellos están parados. Si podemos sentir lo que es tener sus luchas y su dolor, eso nos guiará hacia el perdón.
Perdonar no significa fingir que alguien no nos ha hecho daño. A veces, las heridas que experimentamos son extremas y devastadoras, y podemos llevar cicatrices durante toda la vida. Pero si nos aferramos a la ira, ésta nos desgastará y nos llevará a herir a otros. El perdón nos libera de la ira y la amargura, y nos permite abandonar nuestro deseo de venganza. Puede que la relación nunca se restablezca, pero podemos empezar a ver a los que nos hirieron como Dios los ve: personas rotas que necesitan gracia. ¿Puedes perdonar a los demás y confiar en que Dios hará justicia? ¿Hay alguien que necesite tu compasión y tu perdón?
Señor, enséñanos a perdonar como tú nos has perdonado. Ayúdanos a compadecernos los unos de los otros y a soltar la ira que podamos tener. Sánanos a todos por Jesús, Amén.