Apocalipsis 21:9-14, 22-27
LA ESPOSA DEL CORDERO
“Ven, que te voy a enseñar a la novia, la esposa del Cordero”.
Apocalipsis 21:9
Cuando algunas personas, incluso cristianas, ven a la iglesia aquí en la tierra, a veces lo hacen con un dejo de menosprecio. Al ver las dificultades por las que atraviesa, y más al percatarse de sus imperfecciones, no vacilan en sentir algo de lástima por ella. Pero en esta visión que Dios le da al apóstol Juan, se nos invita a admirar la gloria de “la novia, la esposa del Cordero” tal y como será algún día. La iglesia glorificada es la novia de Cristo. Cuando Juan ve a la novia, ve en ella la gloria de Dios. Todos los esplendores de Dios la adornan. Ella es gloriosa. La iglesia es el pueblo redimido de Dios que era esclavo del pecado y ahora es liberado. Cristo ama a la iglesia. Se entregó por todo el pueblo de Dios y lo santificó por medio de su Espíritu.
Cristo adornó la iglesia para presentársela a sí mismo como gloriosa, sin mancha. Su amor por la iglesia es eterno. Como un novio se regocija por su novia, así Cristo se regocija por la iglesia, la novia del Cordero, que ahora está siendo preparada, adornada y santificada para recibir al novio.
Ese será el día glorioso del Señor, cuando Cristo vendrá con poder y gloria a vivir con su novia, el pueblo redimido de Dios. Serán reunidos de los cuatro ángulos de la tierra. La iglesia se unirá al banquete de la salvación. ¡Y las bodas del Cordero serán celebradas en una fiesta que nunca terminará!
Padre, tu iglesia es la esposa del Cordero, por quien Cristo se entregó. Necesito amarla más y criticarla menos. Dame gracia para contribuir a la belleza de tu novia. En Jesús, Amén.