2 Corintios 5:16-21
EL DIOS DE LA RECONCILIACIÓN
“Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo”.
2 Corintios 5:18
¿A qué se debe tanto conflicto en el mundo, incluso en naciones que se dicen civilizadas? Aunque se intenten buscar múltiples razones, la explicación más simple la tiene la Escritura: el pecado que mora en nosotros. A causa del pecado, los seres humanos estamos en rebelión. Estamos en guerra con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con la creación de Dios. Por nosotros mismos, nunca volveríamos a Dios. No podemos cambiar nuestro propio corazón. Sin Dios, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos atascados y perdidos en la miseria del pecado.
La salvación no es una iniciativa humana. Dios toma la iniciativa de reconciliarnos consigo mismo. Dios nos ama tanto que envió a su Hijo para salvarnos. El inocente busca al culpable. El agente de la reconciliación es Jesucristo. Y ahora a través de Cristo podemos volvernos a Dios. Jesús es el único camino a Dios. Él es la puerta, la entrada a la salvación. Él es el mediador que nos reconcilia con el Padre.
Para reconciliarnos consigo mismo, Dios no utilizó nuestras transgresiones en nuestra contra. En cambio, las puso sobre Jesucristo. En la cruz, el Hijo de Dios pagó por completo la deuda que había contra nosotros y nos liberó por completo. Y Dios nos atribuye la justicia perfecta de Cristo para que ninguna condenación pueda pesar más sobre nosotros.
¡Qué gran salvación has logrado para nosotros, oh, Dios! Solo la obra terminada de Cristo podría justificarnos. Y acreditaste su justicia a nuestra cuenta. Gracias Padre. En Jesús, Amén.