Efesios 2:1-10
UNA SALVACIÓN TAN GRANDE
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Efesios 2:8-9 RVR60
Este pasaje nos ayuda a entender algunas cosas muy importantes acerca de la salvación. Somos salvos solo por la gracia de Dios mediante la obra terminada de Cristo, no a través de nuestras propias obras. Y recibimos esta maravillosa salvación a través de la fe. Además, no somos salvos por fe, sino por medio de la fe. Se pueden destacar tres verdades sobre la salvación. Primero, su causa: la gracia. Segundo, su instrumento: la fe. Tercero, su consecuencia: las buenas obras. Somos salvos por gracia a través de la fe para hacer buenas obras.
No somos salvos por ninguna obra que hagamos para Dios, sino por la obra que Cristo hizo por nosotros en la cruz y a través de su resurrección. Y hacemos buenas obras no para ser aceptados por Dios sino porque somos salvos por la gracia. Las buenas obras no son la causa de la salvación; son el resultado de la salvación. Hemos sido salvos para hacer las buenas obras que Dios ha preparado. Y el Espíritu de Dios nos da poder para hacerlos.
La gracia, la fe y las buenas obras son como un trípode que ilustra nuestra salvación. Los tres son realizados por Dios mismo, porque la gracia, la fe y las buenas obras son las acciones de Dios en nosotros y para nosotros. Ser salvos por medio de la fe no significa que uno pueda vivir como quiera. Las buenas obras fluyen del plan de Dios para una persona que ha sido salvada.
Padre compasivo, la grandeza de nuestra salvación en Cristo se revela en tu gracia y en tu don de fe para con nosotros, y en tu buena obra a través de nosotros en nuestra vida diaria. En el nombre de Jesús. Amén.