Marcos 4:26-32
ESPERANDO EL CRECIMIENTO
“Lo mismo da que esté dormido o despierto, que sea de noche o de día la semilla nace y crece, sin que él sepa cómo”.
Marcos 4:27
Cuando se trata de cultivar un huerto, nosotros tenemos la capacidad de crear un ambiente apropiado. Preparamos la tierra, plantamos la semilla, protegemos los retoños, y proveemos de la nutrición apropiada. Pero hay una cosa que está fuera de nuestra capacidad. No podemos hacer que las plantas crezcan; su crecimiento es algo que está fuera de nuestro control.
En Marcos 4, Jesús nos cuenta una parábola en la que nos hace recordar este hecho. Cuando se trata de producir una abundante cosecha espiritual, hay mucho que podemos hacer, pero también hay mucho que está fuera de nuestro alcance. Ocurre al plantar una nueva iglesia, en que muchas veces los resultados de la siembra nos sorprenden. A veces hay mucho fruto donde se esperaba poco, y a veces poco donde se esperaba mucho.
La obra del Señor siempre nos recuerda que el desarrollo espiritual está fuera de nuestro control. Quizás pueda ser capaz de facilitar un ambiente favorable, pero sólo Dios da el crecimiento. No podemos ver cómo sucede, pero sabemos que el Espíritu de Dios trabaja en los rincones interiores del corazón de una persona dando vida, renovando y regenerando. Es una obra sobrenatural que sólo Dios puede hacer. Por eso es bueno relajarnos y confiar en el poder de la semilla del evangelio. Dios va a hacer crecer su iglesia y su reino. Él nos ha dado su palabra.
Señor, tú has prometido que a medida que la semilla del evangelio se difunde, no volverá a ti vacía, sino que hará lo que tú deseas. Aumenta mi confianza en ti, te lo pido. Amén.