05 de febrero del 2024
1 Corintios 3:1-9
SEMBREMOS LA SEMILLA
“Los que siembran y los que riegan son iguales, aunque Dios pagará a cada uno según su trabajo”. 1 Corintios 3:8
El momento de sembrar es una de las tareas de jardinería más agradables y emocionantes. Si le gusta tener un jardín se habrá dado cuenta de esto. Vamos al terreno con entusiasmo, listos para depositar las semillas en el suelo cálido y húmedo. Y existe una gran expectativa cada vez que sembramos nuevas semillas. ¿Cuánto tiempo tardarán las semillas en germinar? ¿Cuántas de ellas brotarán y crecerán? ¿Cuándo podremos disfrutar del fruto de nuestro trabajo? Cuando sembramos la semilla del evangelio también podemos disfrutar de una experiencia emocionante y satisfactoria. El apóstol Pablo sentía una pasión muy grande por compartir el evangelio de Jesús y se alegraba al ver las vidas transformadas. Como plantador de iglesias, sembraba la semilla donde quiera que fuese. Y cuando veía que esta semilla se arraigaba en los corazones de la gente, los reunía en una nueva comunidad llamada “iglesia”. ¡Qué bendición tenemos en que Dios nos conceda la oportunidad y el privilegio de sembrar la semilla de las buenas nuevas! Esto podemos hacerlo con una palabra oportuna, con acciones misericordiosas, o con un testimonio de la forma en que el amor de Dios nos ha transformado a nosotros. La semilla no ha cambiado, ni tampoco la necesidad. Donde quiera que vayas, trata de dejar una semilla de verdad, una palabra de esperanza, una expresión de alegría.
Señor, gracias por el tremendo privilegio de ser un sembrador de la semilla del Evangelio. Permite que el mensaje de tu amor eche raíces en los corazones de muchos. Amén.
A medida que se acerca el inicio de la primavera, pocos de nosotros podemos resistir la tentación de ensuciar nuestras manos cavando en la tierra y sembrando algo que crecerá y florecerá en los próximos meses. Ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo, la primavera despierta en nosotros el deseo de sembrar y ver crecer una nueva vida. Hacemos eco del placer y la satisfacción de nuestro Creador, cuando miró a su nueva creación recién terminada y “vio que todo lo que había hecho estaba muy bien”. (Génesis 1:31) Este mes vamos a explorar el mundo de la agricultura. Vamos a descubrir cómo al cultivar, plantar, regar y nutrir plantas tiernas se nos pueden enseñar lecciones importantes sobre el crecimiento espiritual. Al hacer esto, nos concentraremos en los hábitos (malezas) que deben ser destruidos, y virtudes (semillas) que necesitan ser plantadas para que nuestra vida pueda producir una cosecha espiritual abundante.
Daniel Jongsma
Daniel Jongsma es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada de Dearborn (Michigan), en los suburbios de Detroit. También ha servido como plantador de iglesias en el área de Chicago. Además, Dan ha pastoreado congregaciones en Elmhurst y Fulton, Illinois, y ha sido pastor de jóvenes en Jenison, Michigan, y Sunnyside, Washington. Él y su esposa, Gloria, tienen tres hijas.