Mateo 5:27-30
LUJURIA: SEMILLAS DE PUREZA
“Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón”.
Mateo 5:28
La imaginación humana es un regalo maravilloso de Dios pero a veces podemos mal utilizarla. La lujuria ocurre cuando nuestra imaginación se pervierte y se desvía por un camino peligroso y destructivo. Permitimos que un deseo ardiente eche a un lado restricciones saludables pero, al hacerlo, ese fuego también se llevará por delante relaciones preciadas que estamos llamados a proteger.
Jesús no se anda con rodeos cuando trata el tema en Mateo 5. Él dice que cuando miramos con lujuria a un miembro del sexo opuesto, estamos cometiendo adulterio y, por lo tanto, pecamos contra Dios y entristecemos a su Espíritu. Jesús nos recuerda que la pureza sexual es mucho más que la obediencia externa a la ley de Dios. La mente también tiene que guardarse pura. Dios quiere que nuestros pensamientos sean tan puros como nuestras acciones.
La lujuria es una maleza que crece en lugares oscuros y secretos. Es engañosa, peligrosa y adictiva. Si se deja sin control puede causar mucho daño. Por lo tanto, porque Dios nos ama y quiere librarnos del mal nos dice, “Canaliza tus deseos adecuadamente. Fíjalos en tu cónyuge. No te permitas pensar románticamente en otra persona”. Y cuando cruzamos la línea, el apóstol Juan nos recuerda que, si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para perdonar y limpiar nuestros corazones (1 Juan 1:9).
Bendito Dios, gracias por los deseos que has creado dentro de mí. Ayúdame a canalizar esos deseos de manera apropiada. Rompe el poder de la lujuria y lléname de tu amor por los demás. Por el amor de Jesús, Amén.