14 de enero del 2024
Génesis 13:15-18
MIRANDO CON LOS OJOS DE DIOS
“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán… Y Jehová dijo a Abram…: Alza ahora tus ojos… Porque toda la tierra que ves, la daré a ti”. Génesis 13:17 RV60
“Ayúdame a mirar con tus ojos, yo quiero sentir con tu corazón” dice un canto cristiano muy conocido. ¡Qué gran diferencia haría en el mundo si los propios creyentes estuviéramos dispuestos a ver las cosas como Dios las ve! Y en este pasaje marca la diferencia entre los destinos de Abram y Lot, su sobrino, quienes hasta este momento habían sido inseparables. Ambos habían sido personas bendecidas por Dios con posesiones abundantes, pero esto también va a ser motivo de conflicto entre ellos. ¿La solución? Abram deja que su sobrino escoja la tierra que desee, y él va a tomar el rumbo contrario. Es aquí donde el relato menciona un detalle que no debemos pasar por alto. De Lot nos dice que levantó la vista, y se dejó llevar por lo que sus ojos le mostraban: Una tierra fértil y hermosa que era “como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto”. El problema es que esa tierra colinda con Sodoma, y eventualmente Lot va a terminar por poner sus tiendas en esa malvada ciudad. ¿Cómo decide Abram hacia donde asentarse? Él deja que sea Dios quien dirija sus ojos y le diga qué tierra escoger. Él está confiado en que Dios sabe bien qué es lo mejor para nosotros. ¿Lo está usted? ¿Toma en cuenta a Dios cuándo tiene que tomar este tipo de decisiones? Deje que Dios dirija sus ojos, sus manos y sus pasos, para vivir conforme a su voluntad.
Gracias Señor Jesucristo porque tú nos enseñas cómo depender completamente en la voluntad del Padre. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.