23 de mayo del 2026
Mateo 10:37-39
PRIORIDADES Y VALORES
“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí…” Mateo 10:37
Toda familia necesita una escala clara de prioridades. Cuando el orden se altera, el equilibrio se pierde. Jesús no estaba promoviendo el descuido familiar; estaba enseñando algo más profundo: solo cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar correcto. Se ha dicho que la familia, la salud y la paz espiritual son como globos de vidrio: si caen, se rompen. El trabajo, en cambio, es como una pelota de goma: puede rebotar. Sin embargo, con frecuencia dedicamos lo mejor de nuestro tiempo a lo que rebota y descuidamos lo que puede quebrarse. Jesús también preguntó qué aprovecha ganar el mundo entero si se pierde el alma. El éxito profesional, los logros económicos o el reconocimiento social no compensan un hogar fracturado ni una vida espiritual vacía. La familia no es un obstáculo para el progreso; es la inversión más valiosa. Es el espacio donde se forman los valores Y donde se cultiva el carácter. Pero para protegerla, debemos comenzar por amar a Dios por encima de todo. Amar a Dios es vivir según Sus principios. Es organizar el tiempo con sabiduría. Es tratar al cónyuge con respeto. Es escuchar a los hijos con paciencia. Es construir un ambiente donde la fe no sea teoría, sino práctica diaria. Cuando Dios es la prioridad, el matrimonio se fortalece, la familia se afirma y el trabajo encuentra su justa medida.
Señor Jesús, ayúdame a dedicar tiempo a mi cónyuge y a mis hijos. Ayúdame a establecer prioridades para que mi hogar viva momentos de tranquilidad y alegría. Amén.
En el ámbito espiritual, la familia contemporánea enfrenta sus crisis apoyándose muchas veces en referencias confusas, superficiales e incluso distorsionadas. En lugar de reflexionar con profundidad, con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado de la cultura, adoptando modelos que prometen plenitud inmediata pero que no sostienen en el tiempo. Y no faltan quienes comercializan fórmulas religiosas atractivas, ofreciendo respuestas rápidas a problemas complejos. Mientras tanto, la familia sigue necesitando lo esencial: cariño, presencia, protección, dirección y descanso. La familia —como diseño y propósito de Dios— no ha desaparecido ni desaparecerá. Su fundamento no descansa en teorías humanas, sino en el carácter inmutable del Señor. Dios sigue siendo el mismo, y toda familia que lo busque con sinceridad encontrará orientación, consuelo y esperanza en su voz.
Augusto Pinheiro
Augusto Pinheiro es un teólogo y escritor brasileño.