01 de junio del 2023
Mateo 6:5-8
¿CÓMO HAS ESTADO ORANDO?
“Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea”.Mateo 6:5
Una oración que no pasa del techo. ¿Se imagina? Tal vez suene algo irreverente, pero es una posibilidad, y es Jesús quien emite la voz de alerta. Él lo ilustra con gente que en su tiempo era considerada muy religiosa: “Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas…”. Es una advertencia que viene de alguien a quien no podemos engañar con nuestras oraciones. ¿Cuál era el problema con las oraciones de estos “hipócritas”? De acuerdo con Jesús, a ellos “les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea”. ¿Se da cuenta? Poco les importa que Jesús los escuche; lo que más les interesa es que la gente los admire. Y si lo que busca es una reacción rápida a su oración, puede seguir su ejemplo. Pero si quiere que su oración llegue hasta el cielo ¿cómo debe orar entonces? Escuche la recomendación de Jesús: "Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto”. Allí, donde nadie te ve o te escucha, Dios sí lo hace. Y eso es lo que importa, porque si nuestra intención no es hablar con nuestro Padre celestial, nuestras oraciones se convierten en un simple monólogo. ¿Ora usted con esta convicción de dirigirse al Dios vivo y Padre bondadoso? Cristo nos asegura, que cuando esto sucede, es Dios quien responde. “Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio".
Querido Dios, perdóname por las veces que he orado con prisa, sin intensidad, solo para parecer cristiano. Recibe esta sincera oración mía, en el nombre de Jesús, Amén.
Nuestro Dios no es alguien distante, que, como muchos piensan, se queda allí en el alto del cielo, sentado en su trono, como un espectador que todo lo ve. ¡No! Nuestro Dios es un Dios que se relaciona, y la forma más significativa que tenemos para comunicarnos con Él es a través de la oración. A diferencia de Moisés, que habló con Dios cara a cara, nosotros tenemos la oportunidad de hacernos escuchar por el Creador a través de Cristo, nuestro Sumo Sacerdote. Algunos hombres y mujeres tuvieron el honor de estar en persona con Jesús, el Hijo del Dios Altísimo, pero muchos lo ignoraron a él y a otros. ¿Cuándo oras y cuántas veces lo haces? ¿Solo en las ocasiones en que te reúnes en la iglesia? ¿Cada vez que enfrentas dificultades o necesitas tomar una decisión? Adquiera el hábito de hablar con Dios diariamente. Haga de su vida sinónimo de oración y las respuestas que escuchará del Dios de la vida le sorprenderán.
Edison Souza
Periodista y Presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.