Mateo 2:13-15
DESPERTAR A TIEMPO
“Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto…” Mateo 2:14
Muchos especialistas coinciden en algo doloroso: gran parte de quienes caen en las adicciones son jóvenes que crecieron con carencias afectivas. No siempre faltó el pan; a veces faltó la presencia. No siempre faltó tecnología; a veces faltó conversación. En una era hiperconectada, muchos adolescentes viven profundamente solos. Buscan sensaciones intensas para anestesiar angustias silenciosas.
El ejemplo de José es conmovedor. Cuando la amenaza apareció, no dudó. “Despertando… tomó al niño y a su madre”. No delegó la responsabilidad. No minimizó el peligro. Estuvo presente. Ese es el verdadero amor: presencia activa en momentos decisivos. Cuando los hijos son pequeños, quieren ir a todas partes con nosotros. Pero al crecer, comienzan a caminar por cuenta propia. Y allí es donde el papel de los padres se vuelve más estratégico que nunca. No se trata de control obsesivo, sino de acompañamiento sabio. De saber dónde están, con quién están, qué consumen —no solo en sustancias, sino en contenidos, ideas y amistades—.
Las drogas no comienzan con una sustancia; comienzan con una ausencia. Estar presentes no garantiza que no habrá tentaciones, pero sí fortalece el corazón para enfrentarlas. Como José, despertemos a tiempo. Protejamos. Acompañemos. Porque el amor que vigila y guía puede marcar la diferencia entre huir del peligro o caer en él.
Señor, no dejes que nuestros hijos caigan en la tentación de las drogas. Redime por tu poder a los que ya son prisioneros de ellas. Oramos en nombre de tu Hijo Jesús. Amén.