Salmo 16:1-11
LA FUENTE DE LA FELICIDAD
“Me mostrarás el camino de la vida. Hay gran alegría en tu presencia; hay dicha eterna junto a ti”.Salmo 16:11
La felicidad es un anhelo legítimo. Mucha gente la busca con afán cada día de su vida, aunque al final termina con las manos vacías. Si no contamos con alguien que nos ofrezca una guía segura es fácil equivocar el camino. ¿Y a quién más podemos acudir para que nos muestre el camino si no a Dios?
Dios nos creó para disfrutar la mayor de las felicidades: la comunión con él. Es una felicidad que experimentamos al amarlo y disfrutar de su intimidad. Es en la presencia de Dios que hay plenitud de gozo. Es de sus manos que provienen los mejores regalos. Pero hay gente que prefiere buscar en otro lado. Muchos buscan la felicidad en el dinero, otros en la fama. Hay quienes se inclinan a buscar la felicidad en el placer mientras que otros piensan que es en el éxito que la encontrarán. Al final, descubren con tristeza que lo único que estas cosas ofrecen es un espejismo y no la verdadera felicidad.
¿Dónde se encuentra entonces la verdadera felicidad? La fuente de la felicidad no está en las cosas, sino en Dios; no está en la tierra, sino en el cielo. Las mejores cosas de este mundo no pueden hacernos felices, pero Dios sí, porque él nos creó, nos llama por nuestro nombre y nos hace suyos. Es solo cuando conocemos a Dios y le amamos con todo nuestro corazón y toda nuestra alma que llegamos a ser verdaderamente felices.
Querido Dios, te pido que nada reemplace el gozo que tengo al estar en tu presencia. Ayúdame a encontrar mi satisfacción siempre en ti. En Jesús, amén.