Romanos 6:1-7, 23
LIBERTAD
“...Morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre”.Romanos 6:4
Cerca de Filipos, en Grecia, hay un túmulo, un sepulcro disfrazado para parecer una colina. Después de años de esfuerzo, un arqueólogo descubrió el túmulo de Felipe II, gobernante de Macedonia en esa región unos cuatro siglos antes de Cristo. Mientras sostenía el cofre dorado que contenía los huesos de ese famoso rey, dijo: "¡Apenas puedo creerlo!"
Podrías pasar diez vidas tratando de encontrar los huesos de Jesús, pero nunca tendrías éxito. Jesús fue crucificado y sepultado, pero no quedó en la tumba. ¡Se levantó! Por su resurrección nos libera de la culpa del pecado e incluso del poder de la muerte. Jesús dijo: "si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres." (Juan 8:36). Después de meses en una prisión durante la Segunda Guerra Mundial, Joe Moser recordó cómo un tanque entró por la puerta principal y atravesó el alambrado el día de su liberación. Él escribe: "Fue un momento asombroso, cuando el rugido se oyó desde el campamento y el vehículo rodó por el estrecho corredor".
Sólo aquellos que han sido liberados pueden conocer ese rugido de alivio, alegría y euforia. En este día domingo, que celebra el día que Jesús fue resucitado, deja que el rugido de la libertad llene tu corazón y tu hogar y todos los pasillos de tu comunidad. Deja que lave el pecado y el quebrantamiento de la vida con sanidad y restauración.
Señor Jesús, ¡que el gozo que hemos recibido a través de tu regalo de vida libre sea evidente para todos! Amén.