27 de febrero del 2023
Juan 1:9-13
PRIVILEGIOS Y RESPONSABILIDADES
“Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios”. Juan 1:12
La gente habla mucho hoy de los derechos y privilegios que tenemos como seres humanos. Por ejemplo, como ciudadano de un país tienes derechos que pueden no estar disponibles para quienes no son ciudadanos. El evangelio de Juan habla acerca de un privilegio que está a disposición de aquellos que creen en Jesús: reclamar el derecho de ser hijos de Dios. ¡Qué privilegio! ¡Qué derecho extraordinario! Quizá tú nunca has reclamado este derecho, pero tienes ese privilegio a la mano. Este derecho está solo a disposición de aquellos que han aceptado a Jesucristo como su Salvador. No es un asunto menor. El increíble privilegio de llegar a ser un hijo de Dios, está sólo disponible a aquellos que han invitado a Jesús a unirse en su peregrinaje en la vida, a través del arrepentimiento y la fe. Vivimos en una sociedad que demanda privilegios, pero mucha gente quiere estar exenta de cumplir las responsabilidades que acompañan esos privilegios. Algunas personas piensan que lo ideal sería disfrutar todos los beneficios posibles sin tener que cumplir las responsabilidades más pequeñas. Ser un hijo de Dios también envuelve responsabilidades de vivir una vida de amor y servicio a él y compartir ese amor con otros. ¿Estás disfrutando este privilegio dado a los hijos de Dios? ¿Has aceptado también las responsabilidades?
Señor, gracias por el privilegio de ser tu hijo. Esto es algo que solamente he recibido por tu misericordia. En el nombre de Jesús, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.